Plagioaren itzala
Ardatz eszentriko baten gainean mugitzen diren paralepipedoen dorreak osatzen duen eskultura interaktiboa da. Moduluak mugitzean, bisitariak zuzenean forma eskultoriko berri bat sortzen du, horman proiektatzen den rudi-itzal faltsua zein soinua aldatzen dituena.
Inguratzen gaituen ekosistema mediatikoak errealitate lerratu eta manipulatu baten itzal faltsua proiektatzen du. Arteak beti jokatzen du ikuslearen irudikapenarekin, itxurarekin eta begiradarekin. Kasu honetan, behatzaileak berak aukeratzen du, bere eskuen esku-hartze zuzenarekin, pieza eskultorikoari eragitea, proposamena ikusi eta entzuteko.

Ideia Pepín Carrera (José Ramón Carrera) eskultoreari egindako omenaldi bat izan nahi du, Arte Ederretako fakultatean nire irakasle izan zenari eta eskulturan mugikortasunarekin jolastea gustuko zuenari. Bestalde, 1972ko Iruñeko topaketetan Eduardo Chillidak plagioa leporatu zion bere biografiako pasarte bati ere erreferentzia egiten dio izenburuak.

Chillidak Nafarroako Museoan inauguratzen zen Santiago Amonek komisariatutako Euskal Artearen Erakusketatik kendu zuen bere lana.

«[…] Yo fui invitado a estar presente en los Encuentros y prometí traer una obra de escultura. La traje y vi que la obra de Ramón Carrera se hallaba dentro de la órbita de mi obra. Y, no por motivos personales, sino para evitar confusiones al público, opté por no dejar mi escultura. La obra de Ramón Carrera creo yo que tiene mi espíritu […].”

La sombra del Plagio

Se trata de una escultura interactiva compuesta por una torre de paralepipedos que se mueven sobre un eje excéntrico. Al moverse los módulos, el visitante genera directamente una nueva forma escultórica que altera tanto el sonido como la falsa imagen-sombra que se proyecta en la pared.

El ecosistema mediático que nos rodea proyecta una falsa sombra de una realidad sesgada y manipulada. El arte siempre juega con la representación, con la apariencia y la mirada del espectador. En este caso es el propio observador el que elige con la intervención directa de sus manos accionar la pieza escultórica para ver y escuchar la propuesta.

La idea quiere ser un homenaje al escultor Pepín Carrera (José Ramón Carrera), quien fue mi profesor en la facultad de Bellas Artes, y a quien le gustaba jugar con la movilidad en la escultura. Por otra parte, el título hace también referencia a un pasaje de su biografía que sucedió en los encuentros de Pamplona de 1972, donde fue acusado de plagio por Eduardo Chillida.

Chillida retiró su obra de la Muestra de Arte Vasco, comisariada por Santiago Amón, que se inauguraba en el Museo de Navarra.

«[…] Yo fui invitado a estar presente en los Encuentros y prometí traer una obra de escultura. La traje y vi que la obra de Ramón Carrera se hallaba dentro de la órbita de mi obra. Y, no por motivos personales, sino para evitar confusiones al público, opté por no dejar mi escultura. La obra de Ramón Carrera creo yo que tiene mi espíritu […].”

Diario de Navarra. Pamplona, 30 de junio de 1972, «Eduardo Chillida explica las razones que le movieron a llevarse su escultura»,

 

De izquierda a derecha: José Luis Zumeta, Santiago Amón y José Ramón Carrera delante de la escultura de Ramón Carrera en el patio del Museo de Navarra, Pamplona.

Escultura de José Ramón Carrera (Pepin Carrera), junto a una pieza de Vicente Larrea y parte de la instalación de Xabier Morrás (al fondo) foto PÍO GUERENDIAIN


 

Ficha Técnica

Escultura Interactiva.

Madera

Sensores infrarrojo /arduino / Pure Data