El azar artístico me llevo a conocer personalmente al Cabrero en 1998 en Toulouse (Francia), inauguraba mi primera exposición importante (al menos para mi) y en esa ciudad se celebraba tambien un festival de música en el que participaba El Cabrero. La responsable de Cultura tenía un especial interés en presentarme Al Cabrero y así fue, nos alojábamos en el mismo hotel y estubimos hablando un buen rato. Me impresionó desde el comienzo, yo era un personajillo tímido y él con su presencia y su sombrero hacia resonar la estancia. Despues en el concierto su viento de libertad resonó aun más fuerte.
Muere El Cabrero, el cantaor al que el miedo hizo rebelde y no borrego.
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