La sombra del Plagio

 

Se trata de una escultura interactiva compuesta por una torre de paralepipedos que se mueven sobre un eje excéntrico. Al moverse los módulos el visitante genera directamente tanto el sonido como la falsa imagen-sombra que se proyecta en la pared.

 

La idea quiere ser un homenaje al escultor Pepín Carrera (José Ramón Carrera), quien fue mi profesor en la facultad de Bellas Artes, y a quien le gustaba jugar con la movilidad en la escultura. Por otra parte, el título hace también referencia a un pasaje de su biografía que sucedió en los encuentros de Pamplona de 1972, donde fue acusado de plagio por Eduardo Chillida.

Chillida retiró su obra de la Muestra de Arte Vasco, comisariada por Santiago Amón, que se inauguraba en el Museo de Navarra, en una rueda de prensa “Aludió a que su obra ya se encontraba representada en la de otros artistas como la del vizcaíno José de Ramón Carrera. Acusaba, en definitiva, de plagio a este artista y por lo tanto no consideraba necesaria la presencia de su original existiendo la obra de él. Lo explicaba de la siguiente manera:

[…] Yo fui invitado a estar presente en los Encuentros y prometí traer una obra de escultura. La traje y vi que la obra de Ramón Carrera se hallaba dentro de la órbita de mi obra. Y, no por motivos personales, sino para evitar confusiones al público, opté por no dejar mi escultura. La obra de Ramón Carrera creo yo que tiene mi espíritu […]31.”

 

(31 Diario de Navarra. Pamplona, 30 de junio de 1972, «Eduardo Chillida explica las razones que le movieron a llevarse su escultura», p. 24.)

Miren Vadillo Eguino. Los encuentros de pamplona de 1972: la exposición de arte vasco como paradigma de un acontecimiento

De izquierda a derecha: José Luis Zumeta, Santiago Amón y José Ramón Carrera delante de la escultura de Ramón Carrera en el patio del Museo de Navarra, Pamplona.